jueves, 5 de mayo de 2011

Poema Sin Titulo (Evelin Villalon)


Poema ganador del concurso de la Biblioteca Municipal de Loncoche, año 2011.


Quizá sin darte cuenta, inconciente, subterráneo

te colaste entre mi piel y los huesos

fraguando y asentando un nuevo poderío

reino del fragor y fulgor de la caricia, la mirada, la sonrisa

y entonces en un instante, quizá sin darme cuenta

cultivaste las tierras de mi pecho

nutriendo desde el fondo el sutil cambio

transformándome como a hortensias crecidas en primavera

has dado el impulso a la mayor peripecia

ésta, de brincar al fondo de mi misma

y encontrarme sorprendida de frente con tu reflejo

y la labor silenciosa de tus manos

ensamblando para mi una nueva armadura

te encontrabas dentro

en el espacio mas luminoso de mi bóveda sanguinaria

me maravillé con tus manos de rayo, bajo un haz de luz

estabas calzando mi nueva armadura

desarticulando mi engranaje oxidado de olvido

quemaste mi avión de papel

desde donde caí vertiginosamente veintiséis años

aferrada a un paracaídas roto

diste a luz la única y verdadera tentativa de cielo infinito

ésta, de rotar definitivamente en lo perpetuo

y me miré al espejo cuestionándome mi destino

haciendo un real intento por cambiarlo, entonces comprendí

que sostengo mi única y última verdad: no le temo al fracaso

es éste El intento de cambiar para siempre mi suerte, mi historia

y si acaso he de perder irremediablemente

arriesgando hasta la vida por no caer al olvido

no temo dejarme arrastrar por la bravura de este mar que me mueve las entrañas

dejarme consumir completamente por este fuego que me atraviesa las arterias

no temo abrir el cofre secreto donde guardo mi cajita de música desafinada con su bailarina rota

no temo al vacío ni la sentencia peligrosa y oscura de futuro maltrecho

he de entregar mi corazón al sonriente Señor de la fantasía y la imaginería

de permitirle abrir las puertas, las ventanas y hasta la última escotilla

para que entre definitivamente luz…Su luz

apoderándose de mi lenguaje de semilla y código extenso

apropiándose de todos los colores que convergen en mi pecho

no temo parir al mundo de un solo grito

encadenar mi vida a su corazón para liberar el mío

hacer eco incansable de la resonancia de gestos y palabras

nutrirme de este amor íntegro, renovado, amor desmesurado

amor preciso, meridiano, amor categórico

sin especulación profana ni sombra glacial

AMOR

que con su fuerza redentora y vital

ha dado a luz la fuerza y claridad de éste poema lleno de corazón

y quizá diría entonces, sin duda, el mejor.

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